Sunday, 30 April 2017

Jose Horna

Me llamo Jose Horna y soy fotógrafo de Jazz desde hace algo más de 20 años, colaborando en revistas especializadas, edición de libros, discos, carteles. Mi otra pasión fotográfica es el Documentalismo Social /Fotografía de calle, entendiéndola de una manera muy próxima -o eso intento- al planteamiento de conjunción intuitiva de fondo y forma, con una perspectiva humanista, propia de clásicos como Cartier-Bresson, Doisneau, Willy Ronis, William Eugene Smith… En el fondo, siempre he pensado que ambas cosas no son sino las dos caras de una misma moneda.

Dentro de este segundo ámbito de mi trabajo fotográfico, Continuidad de París es un proyecto basado en la conjunción de palabras e imágenes. A medio camino entre la exposición y el libro, la intención última es buscar un espacio de diálogo en torno a los temas expuestos en los textos de Julio Cortázar y mis fotografías de París.

El origen de todo esto no fue una reflexión teórica, sino más bien una sorpresiva constatación que quedó plasmada en la fotografía del Pont des Arts que abre este porfolio-resumen. Según levantaba la cámara y encuadraba la figura del hombre solitario, ajeno al resto de personas, las palabras fueron surgiendo desde mi memoria: “¿Encontraría a la Maga? Tantas veces me había bastado asomarme, viniendo por la rue de Seine, al arco que da al Quai de Conti...”.

Ese choque supuso la revisión de otras tomas anteriores, la confirmación de su poder de evocación y, en definitiva, el primer esbozo del proyecto de un libro que aunara textos y fotografías con los que intentar un diálogo en un plano distinto: el de la ciudad.

La subjetividad de la elección de palabras e imágenes –a pesar de las pistas que aportan por sí mismas-, probablemente dará lugar a diversas interpretaciones, pero en ningún caso a la mera consideración de “ilustración escenificada” de Rayuela o “recorrido lineal” por las referencias geográficas parisinas que se hallan en ésa u otras obras de Julio Cortázar. No hace falta más que un mero vistazo in situ para reconocer, entre otras cosas, que el fuego que recorría la rue de la Huchette ha servido, desde hace tiempo y salvo excepciones subterráneo-jazzísticas, para encender los quemadores de los shis-kebabs y las brochettes de todos los restaurantes para turistas que la caracterizan hoy en día. Pero esa llama –todos los fuegos el fuego, al fin y al cabo- puede estar lamiendo las piedras de otras calles y otras esquinas. Y París puede mantener todavía su capacidad de transportar a ese territorio propio y ajeno de la ciudad donde se funden el reflejo y la transparencia. La cuestión está en buscar las nuevas puertas o la vigencia de los antiguos pasajes.

El juego que se plantea aquí, entre palabras e imágenes, es una lectura dentro de otra lectura. Parafraseando la acción del relato Continuidad de los parques, se trataría de mirar sobre el hombro de quien está leyendo el libro que narra el desarrollo de esos mismos hechos, pero desde la perspectiva de quien “lee-elige” y “se lee-reconoce”, descubriéndose partícipe activo de ambos planos. La continuidad, así, toma forma de anillo de Moebius como consecuencia de una interacción de experiencias personales vividas en el pasado, del guión abierto de unos textos significativos y de las fotografías surgidas, realizadas o motivadas a partir del poso que los dos factores anteriores han provocado.

De este modo, revisando a posteriori el resultado de todo ello, hay un comportamiento de las palabras y las imágenes que pudiera aproximarse, por influencia de “... fuerzas habitantes, extranjeras, que avanzan en procura de su derecho de ciudad...”, al de los personajes de la novela que define Morelli en el capítulo 62 de Rayuela, origen conocido de 62 Modelo para armar. En términos menos patafísicos, cabría imaginarse (por parte de quien lo mira) o desear (por parte de quien lo ha realizado) un reconocimiento de imágenes actuales motivado por los textos y, al mismo tiempo, la apertura de puertas hacia las palabras originales por la conjunción de las fotografías. Las cuales, por otra parte, ofrecen posibilidades a otras historias en diversos órdenes y sentidos, no siendo en absoluto casual la ambigüedad sobre su relativa atemporalidad o sobre su aleatoria definición como documentalismo social, humanismo fotográfico, miradas surrealistas de París o visiones hiperrealistas de la ciudad.

Sea como fuere, puede seguir quedando pendiente el interrogante de qué es o pretende ser Continuidad de París : ¿Una rayuela sin números evidentes? ¿Un rompecabezas sin bordes estrictamente definidos? ¿O un libro de recortes textuales y gráficos con sugerencias para no renunciar a la posibilidad de traspasar los portales que comunican con la ciudad? La respuesta sólo acabará de tomar forma y sentido –espero- en cada persona que lo abra y se abra a él.

Ahora bien, ¿se podrán comunicar y compartir estas experiencias? ¿tiene algún sentido intentar expresar la imposibilidad de poner un punto y aparte a esa ciudad que, en este caso, se ha coagulado en torno a París y a alguien que caminaba, camina y caminará por ella? Qué más da... Al final, quedará siempre la maldición blanda de saber que no será la última vez. De nuevo, como en todos los retornos, estará ahí ese insospechado billete de Metro sin picar que encuentras en el bolsillo y guardas resignado para darte una nueva oportunidad en cada umbral o cada esquina y sumar otras asociaciones o pistas a las anteriores.  Queda así a la discreción de cada cual las consideraciones sobre si estas fotografías son del lado de acá o del lado de allá, si hay capítulos prescindibles o no, si se quiere entrar en Güemes o si se quiere salir en Vivienne o Panoramas a otro cielo; porque estamos hablando de pasajes, de galerías, de puertas...
Y  la ciudad  -esta ciudad-  no tiene señales de dirección obligatoria.

http://continuidaddeparis.blogspot.com/
http://www.jazzografias.com

Fotógrafo del Mes - Jose Horna

Galería Revista Cronopio - 2013